MIGUEL TRILLO. Asiatown

Lugar: Centro del Carmen Cultura Contemporánea (CCCC),Valencia
Organiza: Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana
Colabora: Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alicante, Centro Cultural Las Cigarreras y PhotoAlicante
Del 31 de marzo al 18 de junio de 2023

Comisario: Sema D’Acosta


‘AsiaTown’ es el título del último proyecto fotográfico de Miguel Trillo (Jimena de la Frontera, Cádiz, 1953), una muestra que reúne el trabajo de dos de sus series actuales, ‘Cromasiáticos’ y ‘Ficciones’, ambas realizadas en el siglo XXI en Asia, el continente donde más ha viajado en las dos últimas décadas. Todas las imágenes que encontramos en la exposición son retratos de gente joven a pie de calle, no ya en conciertos nocturnos como ocurría en sus conocidas fotos iniciales de los años ochenta durante La Movida madrileña, sino ahora a plena luz del día en espacios urbanos habituales para los adolescentes de hoy como centros comerciales, parques al aire libre o festivales de manga. Si antes la ceremonia consistía en ir entusiasmado a ver a tu grupo favorito y la acción giraba alrededor del escenario, desde que existen los móviles con cámara los auténticos protagonistas van a ser los propios teenagers, que se han acostumbrado de manera rápida a llamar la atención para ser fotografiados por sus amigos o hacer ellos las fotos a los demás, convirtiéndose así al mismo tiempo en atrevidos modelos que posan con envanecimiento y espectadores activos. Pekín, Yakarta, Mumbái, Seúl o Tokio son algunos de los lugares que ha recorrido el autor en estos años, descubriendo entre sorprendido y admirado el inicio de una nueva cultura urbana que se ha expandido globalmente con velocidad gracias a la continua conectividad que supone Internet, las redes sociales y el smartphone.

Miguel Trillo va por primera vez a Asia en 2001. Ahí se produce un enamoramiento, una especie de deslumbramiento. Fue a Manila en busca de raperos y se encontró el futuro, un tipo de comportamiento juvenil desconocido para él tan en contacto siempre con el espíritu de los pre-adultos. Esos códigos nuevos eran rompedores, se alejaban de la tradición y la realidad, absorbían de fuentes distintas que, además de la música o la moda, provenían del cómic o cualquier otro sitio inesperado. Su actitud desprejuiciada les permitía pasar una frontera como la ficción, hasta entonces insalvable, y tomar decisiones más vanguardistas y personales, desde pintarse los pelos de colores hasta disfrazarse con ropas fluorescentes. Los chicos y chicas de las vibrantes ciudades orientales iban por delante y eran más atrevidos que los occidentales, que hasta los noventa repetían el molde de lo que les gustaba en relación con las tribus urbanas con las que se sentían identificados. En esos flamantes yacimientos se encontraba la verdadera rebeldía, gente que iba a contramano, que arriesgaba contra lo establecido. Para un fotógrafo documental como Trillo, atento a la geografía humana de las generaciones que van llegando, aquello era un paraíso visual. Las calles de Shanghái, Kuala Lumpur, Singapur o Bangkok están pensadas para los ojos, las pantallas empezaban a inundar los muros y los escaparates, la personalidad de los barrios más punteros era trepidante, la vida bullía de un modo exultante y los chavales, como siempre, eran porosos a esa incontestable inercia metropolitana.

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